A testimony from Elia Rosales
Elia Rosales
Bendiciones. Gracias a nuestro Creador por la vida de su siervo.
Hace días tuve un dolor fuerte —no sé si de la vesícula, el apéndice o el intestino—. Tiempo atrás me había dado, pero hacía mucho que no volvía, y cuando me daba acudía al médico y me daban medicamento, o recurría a la herbolaria. Hace unos días me volvió el dolor, y le envié un mensaje al Apóstol. Entré a la plataforma de Zoom, me ministró, y gracias a Dios el dolor se fue, sin ninguna necesidad de medicamento.
Me llama la atención la disponibilidad que él tiene para atender a quien se lo pide. En ocasiones, algunos pastores no dan el teléfono sino a sus más allegados, y es difícil contactarlos; con el Apóstol fue muy fácil lograr que nos pudiera atender, y eso ya es algo difícil en muchos pastores.
Gracias, Apóstol. Que el Padre lo siga usando poderosamente, a través de nuestro amado maestro Jesús de Nazaret, del sacrificio en el madero, y de nuestro Consolador, el Espíritu Santo.
These are personal experiences shared voluntarily. God is sovereign, and we do not promise the same outcome for everyone. We walk by faith and not by sight.