A testimony from Martha Durán
Martha Durán
Amén, gloria a Dios. Quiero dar otro testimonio.
Hace dos años a mi hija le hicieron cesárea, porque se le pegó la placenta. Mi nietecita nació bien, para gloria de Dios, pero mi hija quedó delicada y estuvo cuatro días en la UCI; de ahí la pasaron al octavo piso. La herida se le puso muy fea y tenía una fiebre que no se le quitaba. Yo me metía al Zoom y escuchaba al Apóstol, y le pedía al Señor que nos sacara de esa clínica, y sí, nos dieron de alta.
Estando ya en la casa donde nos dejaron llegar, a mi hija se le reventaron unos puntos y el sangrado no le paraba. Yo oré al Señor, porque no la quería llevar de nuevo a esa clínica. Estaba escuchando el Zoom y le pedí al Apóstol que me la ministrara, porque mi hija sentía un ardor en el vientre además del sangrado. Le supliqué al Apóstol y él la ministró.
Mi hija tenía diecisiete añitos entonces. Cuando el Apóstol la ministró, dejó de sangrar; a los días los puntos se le cerraron, el dolor se le fue y el dolor de la pierna también, y ese día se paró como si no hubiera tenido cesárea.
Para la honra y la gloria de Dios, mi hija fue sanada y liberada. Así el Señor nos ha hecho milagros, y hemos sido sanados por medio del Apóstol y sus oraciones. Amén.
These are personal experiences shared voluntarily. God is sovereign, and we do not promise the same outcome for everyone. We walk by faith and not by sight.