A testimony from Ro Polo
Ro Polo
Primeramente, agradecer a Dios y al Apóstol. Suelo poner sus oraciones para mi hijo con TEA, y así llegué a dar con su grupo de oración.
El primer día el Apóstol oró por mi hijo y fue una experiencia sublime. Me di cuenta de que me había alejado de Dios. Antes de terminar la oración me percaté de que el dolor que tenía debajo de la espalda, del lado izquierdo, había dejado de doler. Se lo comenté al Apóstol, porque ese dolor lo tenía desde hacía días. Mientras escribo mi testimonio, sigue sin dolerme, y realmente esa es una señal.
Gracias, pastor. Siempre pongo sus oraciones para mi niño; él ya está acostumbrado y las escucha antes de irse a dormir. Gracias a Dios y gracias, Apóstol, por su tiempo y sus oraciones.
These are personal experiences shared voluntarily. God is sovereign, and we do not promise the same outcome for everyone. We walk by faith and not by sight.